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Estás en medio de tu juego favorito y de repente todo empieza a trabarse. Esos bajones repentinos de FPS en el peor momento pueden costarte la victoria, y es frustrante cuando sabes que tu laptop debería rendir mejor. México lidera el gaming en Latinoamérica con 76 millones de jugadores activos, pero la mayoría no sabe cómo aumentar FPS (fotogramas por segundo) sin gastar en un equipo nuevo.
Los FPS miden cuántas imágenes genera tu GPU cada segundo. Más FPS significa movimiento más suave y tiempos de reacción más rápidos. Esta guía te muestra ocho ajustes prácticos que puedes aplicar en menos de 30 minutos para recuperar el rendimiento de tu laptop, todo sin gastar un peso.
Tu laptop gaming de alto rendimiento puede estar trabajando en tu contra sin que te des cuenta. Hay tres culpables principales que hacen que tu laptop trabaje más lento mientras juegas, y la mayoría de los gamers nunca los identifica hasta que el problema se vuelve obvio.
Estas son las tres principales causas de menor rendimiento al jugar:
Throttling térmico: tu laptop literalmente se frena cuando se calienta demasiado para evitar causar daños permanentes. El procesador y la GPU bajan su velocidad automáticamente cuando se calienta de más, y esto te puede robar hasta un 50 % de rendimiento en segundos. Si tus ventiladores suenan como una turbina y la superficie se siente muy caliente, entonces la limitación térmica (throttling) ya está matando tu FPS.
Procesos en segundo plano: Chrome con 20 pestañas abiertas, Discord transmitiendo video, Spotify reproduciendo música y Windows haciendo actualizaciones en el fondo. Todos estos procesos están compitiendo por los mismos recursos que necesita tu juego. Cierra todas las apps que no sean necesarias mientras juegas.
Configuraciones gráficas sin optimizar: jugar en configuración Ultra se ve impresionante en screenshots, pero puede costarte un 40–60 % de tus FPS. Las sombras en máximo y los efectos de postprocesamiento se ven bonitos, pero pueden alentar mucho a tu computadora.
Aquí puedes comparar los factores que más afectan tu capacidad para mejorar los FPS de tu laptop:
| Factor limitante | Pérdida de FPS | Solución gratuita |
|---|---|---|
| Throttling térmico | 30–50 % | Limpiar la laptop a fondo y elevarla para que circule mejor el aire. |
| Procesos de segundo plano | 20–30 % | Usar el modo juego de tu dispositivo y cerrar las apps que no estés usando. |
| Configuración Ultra | 40–60 % | Ajustar la configuración a algo menos estéticamente atractivo, pero más funcional. |
| Drivers desactualizados | 10–25 % | Actualizar los drivers de tu GPU. |
Los siguientes ocho trucos para mejorar FPS están ordenados por su impacto real sobre tu equipo. Aplícalos uno por uno y notarás mejoras inmediatas sin gastar un peso.


Windows tiene un modo específico para gaming que la mayoría ignora por completo. Ve a Configuración, busca Gaming y activa el Modo de Juego para que tu sistema priorice recursos hacia el juego en lugar de procesos innecesarios. Esto desactiva notificaciones molestas y evita actualizaciones mientras juegas.
La configuración de energía importa más de lo que crees. Abre el Panel de Control, busca Opciones de Energía y selecciona Alto Rendimiento. Tu laptop dejará de reducir la velocidad del procesador para ahorrar batería. Eso sí, conéctate a la corriente mientras juegas porque esta configuración consume mucha batería.
Los fabricantes optimizan los drivers para los juegos más avanzados, así que drivers viejos podrían estar limitando tu rendimiento. Abre GeForce Experience para NVIDIA, Radeon Software para AMD o Intel Arc Control para Intel y busca actualizaciones. Este ajuste simple puede darte hasta 25 % más FPS en juegos nuevos.
No todas las configuraciones gráficas afectan tu FPS por igual. Algunos ajustes destrozan rendimiento solo para mejorar la calidad visual de una manera que apenas y puedes notar mientras estás enfocado en el juego. Hay que saber cuáles bajar primero para optimizar el FPS de tu juego sin que se vea horrible:
| Configuración | Ajuste recomendado | Impacto en FPS |
|---|---|---|
| Sombras | Mediano o bajo | Alto |
| Anti-aliasing | FXAA o TAA | Alto |
| Ray tracing | Apagado | Muy alto |
| Post-procesado | Mediano o bajo | Alto |
| Texturas | Alto | Bajo |
| Filtrado anisotrópico | 8x o 16x | Muy bajo |
V-Sync sincroniza tus FPS con el monitor pero añade un lag que te hace reaccionar más lento. Siempre desactívalo en juegos competitivos. Si tienes un rasgado de imagen molesto, limita tu FPS manualmente a 2–3 fotogramas debajo de la tasa de refresco de tu pantalla en vez de usar V-Sync.
Abre el Administrador de Tareas y ordena procesos por uso de GPU o Memoria. Casi la mitad de los mexicanos juega videojuegos en su computadora, pero muchos tienen Chrome, Discord, Spotify y otras aplicaciones robando recursos. Cierra todas esas apps para aumentar el FPS en tu laptop gamer.
Busca Resolution Scale en las configuraciones gráficas del juego y bájalo a 85–90 %. Tu GPU genera el juego en una resolución menor y cambia la escala para que se vea en pantalla completa. La diferencia visual es casi imperceptible pero ganas hasta 30–50 % más FPS al instante.
Haz clic derecho en tu escritorio y abre el Panel de Control NVIDIA. Cambia Gestión de Energía a Prefer Maximum Performance y desactiva Sincronización Vertical. Para AMD, abre Radeon Software y activa Anti-Lag junto con Image Sharpening para mejorar la calidad sin perder FPS.
Ve a Configuración → Personalización → Colores y desactiva Efectos de Transparencia. Luego busca Configuración Avanzada del Sistema y selecciona Ajustar para Mejor Rendimiento. Esto elimina animaciones y sombras de ventanas que consumen recursos de manera innecesaria.
No todos los juegos necesitan la misma configuración. Por ejemplo, los videojuegos de disparos en primera persona (FPS) priorizan FPS ante todo, mientras que los juegos de un solo jugador permiten sacrificar velocidad por estética. Ajustar según el género de videojuego te ayuda a maximizar tu experiencia sin tener que invertir en equipos más caros. Así es cómo debes optimizar los FPS para juegos:
| Tipo de juego | FPS ideal | Prioridad | Configuración recomendada |
|---|---|---|---|
| Competitivos (disparos/Battle Royale) | 100+ FPS | Velocidad > Calidad | Todo en bajo-mediano, post-procesado apagado |
| AAA de un solo jugador | 60 FPS | Balance visual | Combinación entre medio-alto, texturas en alto |
| E-sports | 200+ FPS | Consistencia | Configuraciones bajas, escala de resolución de 100%, desenfoque de movimiento desactivado |
Aplicar todos los ajustes anteriores puede no ser suficiente si tu hardware tiene años o es demasiado básico. Identifica si el problema es tu CPU, GPU, o RAM para decidir si necesitas invertir en una mejor laptop gaming o si todavía puedes mejorar el rendimiento de tu dispositivo actual.
Así puedes saber si ya llegaste al límite de tu hardware:
Tu CPU o GPU están al límite constantemente: abre el Administrador de Tareas mientras juegas y ve cómo estás usando cada componente. Si tu CPU marca 90–100 % pero tu GPU está a 50–70 %, entonces el procesador es tu cuello de botella.
Aplicaste todos los ajustes y sigues con FPS muy bajos: si hiciste todos los cambios de esta guía y todavía no llegas a 30 FPS en juegos básicos, tu hardware simplemente no puede más. Laptops con más de 5–6 años, procesadores de antes del 2018 o menos de 8GB de RAM tienen límites que ningún ajuste de software puede resolver.
Necesitas hardware moderno para eliminar estos cuellos de botella: cuando tu equipo alcanzó su capacidad máxima absoluta, puedes confiar en que las laptop gaming actuales ofrecen un salto de rendimiento que podrás notar desde tu primera partida.
Cuando los ajustes de software alcanzan su límite, no hay nada como adquirir un equipo moderno para notar una gran diferencia. Las laptops gaming especializadas integran tecnologías que maximizan cada fotograma para que puedas contar con un equipo avanzado sin sacrificar portabilidad.
La laptop gaming OMEN Transcend 14 es la mejor opción para gamers gracias a:
GPU RTX 5070 con DLSS 4: la tecnología impulsada por IA de este GPU puede duplicar tus FPS en juegos.
Intel Core Ultra 9 con NPU integrada: procesa tareas de IA localmente mientras juegas y transmites sin reducir tu rendimiento.
Pantalla OLED 3K de 120Hz: los colores profundos del OLED te permiten ver enemigos escondidos en sombras que pantallas tradicionales no muestran.
1.64 kg de peso: lleva tu laptop a cualquier parte con hasta 11.5 horas de batería para que puedas jugar donde sea.
OMEN Tempest Cooling: mantiene temperaturas óptimas incluso cuando está trabajando muy intensamente.
Necesitas herramientas que muestren el FPS, la temperatura actual y el uso de componentes en tiempo real para medir el impacto de cada ajuste. Estas aplicaciones gratuitas te ayudan a optimizar el FPS de tus juegos:
MSI Afterburner con RivaTurner: te muestra tus FPS actuales, temperaturas de CPU y uso de componentes mientras juegas.
GeForce Experience: optimiza tus configuraciones gráficas automáticamente directamente desde la aplicación.
OMEN Gaming Hub: herramienta todo en uno para laptops OMEN que optimiza rendimiento y ofrece OMEN AI para ajustar las configuraciones automáticamente.
Windows Game Bar: integrada en Windows, muestra tu FPS sin instalar nada adicional.
No necesitas gastar extra para saber cómo aumentar FPS en tu laptop gamer con nuestros ocho consejos. Optimizar tus configuraciones de forma inteligentey cerrar procesos innecesarios puede darte 30–60 FPS adicionales en la mayoría de los casos. Mide tus resultados después de cada cambio para ver qué funciona mejor con tu dispositivo.
Si tu computadora tiene más de cinco años o es muy básica, entonces es posible que configurar tus ajustes no sea suficiente. Ahí es donde las laptops gaming modernas como la OMEN Transcend 14 te dan el salto en rendimiento que estás buscando.
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