Mirar el cielo azul o un prado de hierba verde es lo más natural del mundo, pero las cámaras digitales no ven las cosas como nuestros ojos ni como las cámaras tradicionales. Éstas necesitan saber qué objetos son blancos, negros o coloreados y ese proceso se denomina balance de blancos.
Los colores serán más precisos si se configura correctamente la cámara, pero a veces éstas necesitan un poco de ayuda. La mayoría de las cámaras funcionan mejor si se utilizan bajo la luz del sol, por lo que deberás prestar especial atención al color cuando hagas fotografías con luz artificial o de noche. Actualmente muchas cámaras pueden tomar fotografías en blanco y negro, darles un tono sepia antiguo o incluso añadir tonalidades extrañas y efectos chocantes. Atrévete a experimentar: lo peor que puede pasar es que tengas que ver tus fotos con anteojos de sol.