 |
 |
A veces los temas más simples y los fondos más desnudos son los mejores para tomar fotografías monocromas. En esta preciosa foto de un niño jugando con una linterna se combinan algunas técnicas de exposición muy ingeniosas, un flash continuo y la flexibilidad de las cámaras digitales. Éstos son los motivos por los que ha salido tan bien: |
 |
 |
 |
A. Sombras y contraste |
 |
 |
| No tengas miedo de incluir grandes extensiones de blanco y negro en tus fotos. Si las proporciones son correctas, los resultados pueden ser muy buenos. Una técnica que habitualmente funciona consiste en dividir el encuadre en tres partes. Recuerda que las sombras también favorecen las imágenes monocromas, ya que crean líneas definidas y un atractivo contraste entre luz y oscuridad. |
 |
B.
Exposición experimental |
 |
 |
En esta foto no encontramos un complejo ejemplo de doble exposición, sino un divertido efecto que se consigue con un flash continuo. El fotógrafo trabaja en una habitación con las luces apagadas y la cámara situada sobre un trípode. Luego abre el disparador y capta la estela luminosa que deja el niño en su recorrido con la linterna. Finalmente, congela en el encuadre la imagen del niño tirándose al suelo con una ráfaga de flash.
Como probablemente el fotógrafo no puede ver en qué parte
de la habitación juega el niño, utilizar una cámara digital le permitirá ahorrar mucho en carretes cuando dispare con el niño
fuera del encuadre. |
 |
C. Texturas |
 |
 |
| Los patrones y las texturas se aprecian mucho más en las imágenes en blanco y negro. En este caso, el pijama a lunares sobre el suelo y la pared lisos constituye un punto de interés visual. El flash también revela algunas imperfecciones de la pared que apenas se verían en color, lo que le da a la foto un efecto tridimensional de profundidad. |
|
 |
|