| Un renting es una manera sencilla y económica de obtener las ventajas de la tecnología más reciente sin asumir los costes iniciales, y los riesgos, de la propiedad. En pocas palabras, un renting es un contrato de uso celebrado entre el propietario de los equipos (el arrendador) y
el usuario de esos equipos (usted, el arrendatario). El arrendatario paga al arrendador una cuota periódica, normalmente cada mes, por el uso de los equipos. Los rentings se formalizan con contratos escritos en los que se estipulan términos y condiciones específicos: plazo, importe y
periodicidad de los pagos y condiciones o restricciones aplicadas al término del contrato.
En un renting se considera que el arrendador es el propietario de los equipos durante el plazo de duración del contrato, y posibles prórrogas.
Independientemente del tipo de renting elegido, se tiene siempre en cuenta el valor justo de mercado de los bienes a la finalización, esto es el valor que estima el arrendador podrá obtener por la venta futura de los bienes arrendados; este es un parámetro que influye en los pagos mensuales
de un renting, ya que a mayor valor justo de mercado, menor será la renta. No deberemos confundir el valor justo de mercado con el valor residual, siendo el primero un parámetro operativo, mientras que el segundo es un dato puramente contable.
Al final del plazo de renting, dispondrá de las siguientes alternativas (dependiendo del tipo de renting que haya seleccionado): · Devolver los equipos y, si lo desea, firmar un nuevo contrato de renting para los equipos actualizados más recientes
- Devolver los equipos y, si lo desea, firmar un nuevo contrato de renting para los equipos actualizados más recientes
- Renovar o prorrogar el renting
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